13. Intermedio

Yo estaba sentado en su cómodo sillón de cuero marrón, como todos los miércoles.
Esperé más de un cuarto de hora a que ella llegara, y en verdad me había llamado mucho la atención de que tardara tanto. Ciertamente no era una de esas mujeres inpuntuales que solemos encontrar por ahí.
Núria se acercó de pronto con una sonrisa tan radiante que hizo que toda la habitación se iluminara con su presencia. Sus ojos irradiaban destellos de ternura. Era como si tuviera en su interior una energía tan grande que le era casi imposible mantenerla dentro suyo. Se sentó lentamente frente a mí. Me miró.

- Seguís sin recordar nada de lo más próximo de tus recuerdos? Hay una brecha en tu memoria que es a la que le tenemos que dedicar un poco más de tiempo. La cuestión es plantearnos el camino para llegar hacia ella.
- Bueno, no sé. Eso lo va planeando ud. ¿O ahora me toca ser también ayudante de terapeuta? Lo único que falta es que ahora me termine convirtiendo en ayudante de mi propia terapia.
- Es que eso es justamente lo que vas a hacer. Yo no puedo encontrar un camino si ud no me ayuda. Asi que seguiremos trabajando juntos, como un gran equipo.

Utilizó un sútil tono cínico acompañado de una leve mueca de sonrisa que hizo que toda la frase resultara risueña.

- ¿Y a que se debe, si se puede saber, tanta alegria junta?
- ¿Alegría? ¡¡Estoy igual que siempre!!
- Mmmm... no sé.... hoy la noto.... diferente...
- A mi no me parece....
- Bueno, entonces no será asi... en cuanto a la terapia... intentaré ayudar en lo que mas pueda... pero no sé cómo...
- Bueno, por eso no te hagas problemas... lo unico que quiero es estar segura de que tengo tu apoyo y de que vamos a hacer las cosas juntos...
- Si... por mi no hay problemas...
- Bueno... empecemos...